Preparado de paella con caldo Dia Mari Marinera 500 g
4 aditivos
El E-586 es el 4-hexilresorcinol, la sustancia que evita que las gambas y otros crustáceos se cubran de manchas negras tras la captura. Es uno de los aditivos más raros de la lista europea: solo está autorizado para una cosa, y su gracia es que hace el trabajo que antes hacían los sulfitos sin ser un alérgeno.
Un compuesto fenólico de la familia del resorcinol, con un pasado curioso: antes de llegar a la pescadería fue antiséptico de farmacia, y todavía se usa en algunas pastillas para la garganta. En alimentación su papel es mucho más estrecho. En la etiqueta aparece como 4-hexilresorcinol o E586, casi siempre en la lista de ingredientes de gambas, langostinos o cigalas, ya sean frescos, congelados o cocidos después. Si nunca te has fijado en él, es normal: fuera del mostrador de pescadería y del arcón de congelados es prácticamente imposible encontrarlo, porque la norma no lo deja ir a ningún otro sitio.
Para frenar la melanosis, ese ennegrecimiento que aparece en la cabeza y las juntas del caparazón de los crustáceos a las pocas horas de la captura. Lo provoca una enzima del propio animal que oxida ciertos compuestos y forma pigmentos oscuros, igual que se oscurece una manzana cortada. Las manchas no indican que el producto esté malo, pero lo hacen invendible: nadie compra una gamba con la cabeza negra. El 4-hexilresorcinol bloquea esa enzima, así que los barcos y las plantas sumergen las capturas en una solución con él nada más sacarlas del agua. Es una función puramente de aspecto, pero decisiva para que el marisco llegue presentable al mostrador.
Es de síntesis química: se fabrica en laboratorio a partir del resorcinol y no lleva nada de origen animal ni vegetal. Dicho esto, la pregunta vegana aquí es casi retórica, porque solo se aplica sobre crustáceos y moluscos: cualquier producto que lo lleve es marisco, así que la sustancia será apta pero el alimento no. Su historia industrial viene de la farmacia, donde se sintetiza desde principios del siglo XX como antiséptico, y de ahí saltó a la pesca cuando se buscaban alternativas a los sulfitos para tratar las capturas a bordo. Es de los pocos aditivos que puedes encontrar en un producto etiquetado como sin elaborar.
Es un caso extremo dentro de la lista europea: está autorizado en una sola categoría, los moluscos y crustáceos sin elaborar, y en ninguna más. Ni bebidas, ni bollería, ni platos preparados: si te lo cruzas fuera del marisco o de un producto hecho con él, algo falla. Tiene un máximo fijado, y con una particularidad interesante: el límite se expresa como residuo en la carne del animal, no como cantidad añadida al baño, porque lo que importa es lo que acaba llegando al plato. El Reglamento (UE) 2015/647 es el que retocó su autorización más recientemente. La cifra exacta está en la tabla de esta página.
| Categoría de alimento | Dosis máxima | Condiciones |
|---|---|---|
| 09.1.2 Moluscos y crustáceos sin elaborar | 2 mg/kg | solo crustáceos frescos, congelados o ultracongelados (90) |
Cifras en mg/kg (o mg/l según el alimento) tomadas del texto consolidado del Reglamento (CE) n.º 1333/2008. Quantum satis significa que la norma no fija un límite numérico: se usa la cantidad necesaria y no más.
Preparado de paella con caldo Dia Mari Marinera 500 g
4 aditivos
Cigala cruda mediana Hacendado ultracongelada
4 aditivos
Preparado para paellas y sopas Dia Mari Marinera 685 g
2 aditivos
2
Dia · 67 %
1
Mercadona · 33 %
Mini sandwich Duo Avellana Carrefour Sensation 6 uds.
sin aditivos
Calamar crudo troceado y limpio de la india congelado Carrefour 475 g
sin aditivos
Bogavante procedente de Pesca Sostenible crudo congelado Carrefour 400 g
sin aditivos
Seitán en lonchas ecológico Soria Natural 300 g.
sin aditivos
Pechuga de pollo al natural Solo pack de 3 latas de 96 g.
sin aditivos
Cigala cruda congelada Carrefour Extra 800 g
sin aditivos
| Denominación oficial en la UE | 4-hexilresorcinol |
| También conocido como | 4-Hexylresorcinol |
| Número E | E 586 |
El E-586 es el 4-hexilresorcinol, la sustancia que evita que las gambas y otros crustáceos se cubran de manchas negras tras la captura. Es uno de los aditivos más raros de la lista europea: solo está autorizado para una cosa, y su gracia es que hace el trabajo que antes hacían los sulfitos sin ser un alérgeno.
La EFSA lo reevaluó en 2014 y concluyó que su uso como aditivo, en las condiciones autorizadas, no planteaba un problema de seguridad. Juega a su favor que es una sustancia con décadas de uso farmacéutico en humanos, así que no es precisamente una desconocida. La cuestión que sí vigila la norma es el residuo: como el marisco se sumerge en una solución del aditivo, parte queda en la carne, y por eso el límite legal se fija sobre lo que permanece en el producto y no sobre lo que se usa en el tratamiento. La exposición real del consumidor es baja, entre otras cosas porque solo aparece en un tipo de alimento que no se come a diario. Comparado con los sulfitos, a los que sustituye, tiene una ventaja clara para una parte de la población: no es un alérgeno declarable.
La norma europea lo autoriza en 1 categorías de alimentos, entre ellas moluscos y crustáceos sin elaborar. El listado completo con la dosis máxima de cada una está en esta página.
Depende del alimento: la norma fija un máximo distinto en cada categoría. El valor más alto que recoge el Anexo II del Reglamento (CE) 1333/2008 es de 2 mg/kg en la categoría Moluscos y crustáceos sin elaborar.
Lo hemos encontrado en 3 productos activos de nuestro catálogo de Alcampo, Carrefour, Dia y Mercadona, y donde más aparece es en Dia (2 productos).
Es el oscurecimiento de la cabeza y las articulaciones del caparazón que aparece tras la captura, causado por una enzima del propio crustáceo que oxida ciertos compuestos, igual que se oscurece una manzana cortada. Por sí sola no indica que el marisco esté en mal estado: es un defecto de aspecto, no sanitario. Otra cosa es que unas manchas muy avanzadas sugieran que el producto lleva tiempo dando vueltas.
Los sulfitos (E-220 a E-228) han sido durante décadas el tratamiento clásico contra la melanosis, pero son alérgenos de declaración obligatoria y dan problemas a algunas personas asmáticas. El 4-hexilresorcinol hace el mismo trabajo sin esa pega y a dosis mucho menores. Aun así, en el mercado conviven los dos: hay langostinos tratados con sulfitos, con E-586 o con ambos, así que toca mirar la etiqueta.
Porque el tratamiento se hace nada más capturarla, en el barco o en la lonja, sumergiéndola en una solución, y eso no la convierte en producto elaborado a efectos legales. Lo que sí exige la norma es que el aditivo figure en el etiquetado, también en el cartel de la pescadería. Si compras langostinos congelados, dale la vuelta a la bolsa: la lista de ingredientes de un producto crudo puede sorprenderte.