AUCHAN Tortellini frescos de pasta al huevo rellenos de jamón 250 g. Producto Alcampo
9 aditivos
El E-353 es ácido metatartárico, un derivado del ácido tartárico de la uva con un único trabajo: evitar que aparezcan cristales en el fondo de la botella. Como aditivo, la norma europea solo lo permite en vino de fruta y vino elaborado; en el vino de uva de toda la vida entra por otra puerta legal.
Es lo que sale cuando calientas ácido tartárico, el ácido natural de la uva, hasta que sus moléculas se enganchan unas con otras. El resultado ya no acidifica como su padre: se convierte en un estabilizante especializado que la enología usa desde hace décadas para un problema muy concreto, los cristales de tartrato. En la etiqueta aparece como ácido metatartárico o E353, casi siempre en bebidas a base de vino. Es un aditivo discreto: no cambia el sabor, no cambia el color y no conserva nada. Su única misión es que la botella siga teniendo buen aspecto cuando lleva meses en la nevera o en el lineal.
El vino contiene de forma natural bitartrato potásico, una sal que con el frío cristaliza y forma esos cristalitos que parecen vidrio molido o azúcar en el fondo de la botella o pegados al corcho. Son totalmente inofensivos, pero asustan al consumidor y generan devoluciones. El E-353 se adhiere a los cristales cuando empiezan a formarse y les impide crecer. Lo encontrarás sobre todo en vinos de fruta y en bebidas elaboradas a base de vino, tipo sangría o combinados aromatizados, que pasan por neveras y temperaturas cambiantes. Tiene una particularidad curiosa: su efecto es temporal, porque con el tiempo y el calor se descompone y vuelve a ser ácido tartárico. Protege durante meses, no para siempre.
Su materia prima es el propio vino, o mejor dicho, sus restos. El ácido tartárico se recupera de los subproductos de la vinificación, como los tartratos que se depositan en las cubas y las lías, y después se calienta de forma controlada hasta obtener el metatartárico. Es un circuito bastante redondo: un derivado de la uva que vuelve a bebidas de uva o de fruta para resolver un problema que causa la propia uva. No interviene nada de origen animal, así que es apto para veganos y vegetarianos. Otra cosa es la bebida que lo lleva: algunos vinos se clarifican con productos animales, pero eso es asunto del vino, no de este aditivo.
Es de los aditivos más restringidos de toda la lista europea: la norma de aditivos lo autoriza en una sola categoría, el vino de fruta y el vino elaborado, y siempre con un tope máximo, no a la cantidad necesaria. Lo incorporó el Reglamento (UE) n.º 509/2013. El matiz interesante es que en el vino de uva convencional también se usa, pero ahí no manda el reglamento de aditivos sino la normativa vitivinícola, que lo admite como práctica enológica. Por eso su presencia como E-353 en una etiqueta apunta casi siempre a una bebida a base de vino, no a un vino a secas. La cifra exacta autorizada está en la tabla de esta página.
| Categoría de alimento | Dosis máxima | Condiciones |
|---|---|---|
| 14.2.4 Vino de fruta y vino elaborado | 100 mg/kg | solo vino elaborado, wino z soku winogronowego y aromatyzowane wino z soku winogronowego |
Cifras en mg/kg (o mg/l según el alimento) tomadas del texto consolidado del Reglamento (CE) n.º 1333/2008. Quantum satis significa que la norma no fija un límite numérico: se usa la cantidad necesaria y no más.
AUCHAN Tortellini frescos de pasta al huevo rellenos de jamón 250 g. Producto Alcampo
9 aditivos
ZARRO Spritz, aperitivo de botánicos y naranjas botella 75 cl.
6 aditivos
2
Alcampo · 100 %
Pasta fusilloni vegetal Hacendado
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Pappardelle Hacendado
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Pasta espaguetis ecológicos Carrefour Bio 500 g.
sin aditivos
Pasta fina spaghetti vegetal Gallo 400 g.
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Pasta espaguetis cocción rápida Carrefour Classic 500 g.
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Pasta fusilli Garofalo 500 g.
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| Denominación oficial en la UE | Ácido metatartárico |
| También conocido como | Metatartaric acid |
| Número E | E 353 |
| Wikidata | Q17997708 |
El E-353 es ácido metatartárico, un derivado del ácido tartárico de la uva con un único trabajo: evitar que aparezcan cristales en el fondo de la botella. Como aditivo, la norma europea solo lo permite en vino de fruta y vino elaborado; en el vino de uva de toda la vida entra por otra puerta legal.
No es de los aditivos que generan debate, y hay motivos químicos para ello. En un medio acuoso como el vino, el ácido metatartárico se va descomponiendo y vuelve a convertirse en ácido tartárico, el mismo ácido que la uva fabrica por su cuenta y que llevamos consumiendo desde que existe el vino. La exposición, además, es mínima: solo está permitido en una categoría de bebidas, con un tope, y se usa en cantidades muy pequeñas porque con poco basta para frenar los cristales. Su punto débil es técnico, no sanitario: al degradarse deja de funcionar, así que no sirve para vinos de guarda larga. Si algo hay que vigilar en una sangría o un vino aromatizado, será antes el alcohol y el azúcar que este estabilizante.
La norma europea lo autoriza en 1 categorías de alimentos, entre ellas vino de fruta y vino elaborado. El listado completo con la dosis máxima de cada una está en esta página.
Depende del alimento: la norma fija un máximo distinto en cada categoría. El valor más alto que recoge el Anexo II del Reglamento (CE) 1333/2008 es de 100 mg/kg en la categoría Vino de fruta y vino elaborado.
Lo hemos encontrado en 2 productos activos de nuestro catálogo de Alcampo, Carrefour, Dia y Mercadona, y donde más aparece es en Alcampo (2 productos).
Sí. Según los datos de origen de Open Food Facts, el E-353 no procede de animales, así que es apto para dietas veganas y vegetarianas.
Son padre e hijo con oficios distintos. El E-334 es el ácido tartárico tal cual sale de la uva y se usa para acidular, para dar ese punto ácido a bebidas y golosinas. El E-353 se obtiene calentándolo, y en el proceso pierde la capacidad de acidificar y gana otra: impedir que cristalicen los tartratos. Uno cambia el sabor, el otro solo cuida el aspecto de la botella.
Son bitartrato potásico, la misma sustancia que en la cocina se llama cremor tártaro. En el mundo del vino los llaman con cariño los diamantes del vino, porque brillan y aparecen sobre todo tras un golpe de frío. Son completamente inofensivos: como mucho crujen un poco. El E-353 existe porque, aunque no hacen daño, dan mala imagen en el lineal.
Porque el vino de uva no se rige por el reglamento de aditivos sino por la normativa vitivinícola, que trata el ácido metatartárico como una práctica enológica más, igual que la clarificación o el sulfitado. Como E-353 solo lo verás declarado en las bebidas que sí caen bajo la norma general de aditivos: vinos de fruta y vinos elaborados, tipo sangrías y aromatizados.